16.5.07
Murciélagos
Una criatura voladora que todavía inspira miedo a los seres humanos es el murciélago. Los aborígenes australianos poseen una historia acerca una raza de criaturas humanoides pero con alas de murciélago que capturaron a una familia de hermanos. Los hermanos lograron escapar. Las danzas extrañas que supuestamente vieron realizar a los hombre murciélago todavía se utilizan en rituales hoy en día. En Europa Oriental, se asocia a los murciélagos con los vampiros, criaturas que se levantan en la noche para hacer daño a los seres vivos.
LOS CUENTOS DE EVA LUNA ISABEL ALLENDE
7: Librodot Cuentos de Eva Luna Isabel Allende 7 para entregarle su regalo. Entonces el hombre sintió el olor de animal montuno que se desprendía de esa mujer, el calor de incendio que irradiaban sus caderas, el roce terrible de sus cabellos, el aliento de yerbabuena susurrando en su oreja las dos palabras secretas a las cuales tenía derecho. –Son tuyas, Coronel –dijo ella al retirarse–. Puedes emplearlas cuanto quieras. El Mulato acompañó a Belisa hasta el borde del camino, sin dejar de mirarla con ojos suplicantes de perro perdido, pero cuando estiró la mano para tocarla, ella lo detuvo con un chorro de palabras inventadas que tuvieron la virtud de espantarle el deseo, porque creyó que se trataba de alguna maldición irrevocable. En los meses de setiembre, octubre y noviembre el Coronel pronunció su discurso tantas veces, que de no haber sido hecho con palabras refulgentes y durables el uso lo habría vuelto ceniza. Recorrió el país en todas direcciones, entrando a las ciudades con aire triunfal y deteniéndose también en los pueblos más olvidados, allá donde sólo el rastro de basura indicaba la presencia humana, para convencer a los electores que votaran por él. Mientras hablaba sobre una tarima al centro de la plaza, el Mulato y sus hombres repartían caramelos y pintaban su nombre con escarcha dorada en las paredes, pero nadie prestaba atención a esos recursos de mercader, porque estaban deslumbrados por la claridad de sus proposiciones y la lucidez poética de sus argumentos, contagiados de su deseo tremendo de corregir los errores de la historia y alegres por primera vez en sus vidas. Al terminar la arenga del Candidato, la tropa lanzaba pistoletazos al aire y encendía petardos y cuando por fin se retiraban, quedaba atrás una estela de esperanza que perduraba muchos días en el aire, como el recuerdo magnífico de un cometa. Pronto el Coronel se convirtió en el político más popular. Era un fenómeno nunca visto, aquel hombre surgido de la guerra civil, lleno de cicatrices y hablando como un catedrático, cuyo prestigio se regaba por el territorio nacional conmoviendo el corazón de la patria. La prensa se ocupó de él. Viajaron de lejos los periodistas para entrevistarlo y repetir sus f rases, y así creció el número de sus seguidores y de sus enemigos. –Vamos bien, Coronel –dijo el Mulato al cumplirse doce semanas de éxito. Pero el candidato no lo escuchó. Estaba repitiendo sus dos palabras secretas, como hacía cada vez con mayor frecuencia. Las decía cuando lo ablandaba la nostalgia, las murmuraba dormido, las llevaba consigo sobre su caballo, las pensaba antes de pronunciar su célebre discurso y se sorprendía saboreándolas en sus descuidos. Y en toda ocasión en que esas dos palabras venían a su mente, evocaba la presencia de Belisa Crepusculario y se le alborotaban los sentidos con el recuerdo del olor montuno, el calor de incendio, el roce terrible y el aliento de yerbabuena, hasta que empezó a andar como un sonámbulo y sus propios hombres comprendieron que se le terminaría la vida antes de alcanzar el sillón de los presidentes. –¿Qué es lo que te pasa, Coronel? –le preguntó muchas veces el Mulato, hasta que por fin un día el jefe no pudo más y le confesó que la culpa de su ánimo eran esas dos palabras que llevaba clavadas en el vientre. –Dímelas, a ver si pierden su poder –le pidió su fiel ayudante. –No te las diré, son sólo mías –replicó el Coronel. Cansado de ver a su jefe deteriorarse como un condenado a muerte el Mulato se echó el fusil al hombro y partió en busca de Belisa Crepusculario. Siguió sus huellas por toda esa vasta geografía hasta encontrarla en un pueblo del sur, instalada bajo el toldo de su oficio, contando su rosario de noticias. Se le plantó delante con las piernas abiertas y el arma empuñada. –Tú te vienes conmigo –ordenó. Ella lo estaba esperando. Recogió su tintero, plegó el lienzo de su tenderete, se echó el chal sobre los hombros y en silencio trepó al anca del caballo. No cruzaron ni un gesto en todo el camino, porque al Mulato el deseo por ella se le había convertido en rabia y sólo el miedo que le inspiraba su lengua le impedía destrozarla a latigazos. Tampoco estaba dispuesto a comentarle que el Coronel andaba alelado, y que lo que 7 Librodot
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15.5.07
Aurora boreal en la Tierra
Una aurora es una luminosidad que se produce a gran altitud, y generalmente por encima de los 60° de latitud, aunque también se observa en otras zonas. Según se produzca en el hemisferio norte o sur, se denomina aurora boreal o aurora austral. El término de aurora polar se aplica en ambos casos. La aurora consiste en manchas y columnas luminosas rápidamente cambiantes, de varias tonalidades.Los fenómenos de aurora extensos están acompañados por perturbaciones en el magnetismo terrestre e interferencias con las transmisiones de radio, teléfono y telégrafos. Los periodos de máxima y mínima intensidad de las auroras coinciden casi exactamente con los del ciclo de manchas solares, que dura 11 años.
Pegaso, el Caballo Volador
El deseo más grande de Belerofonte era montar a Pegaso, el magnífico caballo con alas. Él pensaba que nunca podría acercarse a Pegaso y mucho menos domarlo y montarlo. Una noche, la diosa Atena se le apareció en un sueño. "Aquello que el hombre jura que no puede ser realizado, no debe ser esperado. El poder en alto lo pondrá en sus manos con facilidad."
Al despertar, Belerofonte encontró a sus pies un freno de caballo, hecho de oro. Fue al prado preferido de Pegaso y encontró a ese maravilloso caballo. Pegaso se acercó a Belerofonte trotando y permitió que lo montara sin resistirse.
El caballo y el jinete formaban un apareja perfecta y vivieron muchas emocionantes y exitosas aventuras juntos. Desafortunadamente para Belerofonte, él estaba empeñado en convertirse en un dios. Un día, saltó sobre Pegaso y lo incitó a subir al Olimpo, el hogar de los dioses. Sin embargo, Pegaso era más prudente y por vez primera no quiso obedecer. Arrojó a su jinete al suelo y se hecho a volar. Belerofonte, cuya ambición había crecido demasiado, tuvo que andar a pie sin rumbo por el resto de su vida, evitando el contacto con la gente.
Al despertar, Belerofonte encontró a sus pies un freno de caballo, hecho de oro. Fue al prado preferido de Pegaso y encontró a ese maravilloso caballo. Pegaso se acercó a Belerofonte trotando y permitió que lo montara sin resistirse.
El caballo y el jinete formaban un apareja perfecta y vivieron muchas emocionantes y exitosas aventuras juntos. Desafortunadamente para Belerofonte, él estaba empeñado en convertirse en un dios. Un día, saltó sobre Pegaso y lo incitó a subir al Olimpo, el hogar de los dioses. Sin embargo, Pegaso era más prudente y por vez primera no quiso obedecer. Arrojó a su jinete al suelo y se hecho a volar. Belerofonte, cuya ambición había crecido demasiado, tuvo que andar a pie sin rumbo por el resto de su vida, evitando el contacto con la gente.
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6: Librodot Cuentos de Eva Luna Isabel Allende 6 Mulato le dio de frente. La mujer vio su piel oscura y sus fieros ojos de puma y supo al punto que estaba frente al hombre más solo de este mundo. –Quiero ser Presidente –dijo él. Estaba cansado de recorrer esa tierra maldita en guerras inútiles y derrotas que ningún subterfugio podía transformar en victorias. Llevaba muchos años durmiendo a la intemperie, picado de mosquitos, alimentándose de iguanas y sopa de culebra, pero esos inconvenientes menores no constituían razón suficiente para cambiar su destino. Lo que en verdad le fastidiaba era el terror en los ojos ajenos. Deseaba entrar a los pueblos bajo arcos de triunfo, entre banderas de colores y flores, que lo aplaudieran y le dieran de regalo huevos frescos y pan recién horneado. Estaba harto de comprobar cómo a su paso huían los hombres, abortaban de susto las mujeres y temblaban las criaturas, por eso había decidido ser Presidente. El Mulato le sugirió que fueran a la capital y entraran galopando al Palacio para apoderarse del gobierno, tal como tomarori tantas otras cosas sin pedir permiso, pero al Coronel no le interesaba convertirse en otro tirano, de ésos ya habían tenido bastantes por allí y, además, de ese modo no obtendría el afecto de las gentes. Su idea consistía en ser elegido por votación popular en los comicios de diciembre. –Para eso necesito hablar como un candidato. ¿Puedes venderme las palabras para un discurso? –preguntó el Coronel a Belisa Crepusculario. Ella había aceptado muchos encargos, pero ninguno como ése, sin embargo no pudo negarse, temiendo que el Mulato le metiera un tiro entre los ojos o, peor aún, que el Coronel se echara a llorar. Por otra parte, sintió el impulso de ayudarlo, porque percibió un palpitante calor en su piel, un deseo poderoso de tocar a ese hombre, de recorrerlo con sus manos, de estrecharlo entre sus brazos. Toda la noche y buena parte del día siguiente estuvo Belisa Crepusculario buscando en su repertorio las palabras apropiadas para un discurso presidencial, vigilada de cerca por el Mulato, quien no apartaba los ojos de sus firmes piernas de s aspecaminante y sus senos virginales. Descartó las palabra ‘ ras y secas, las demasiado floridas, las que estaban desteñidas por el abuso, las que ofrecían promesas improbables, las carentes de verdad y las confusas, para quedarse sólo con aquellas capaces de tocar con certeza el pensamiento de los hombres y la intuición de las mujeres. Haciendo uso de los conocimientos comprados al cura por veinte pesos, escribió el discurso en una hoja de papel y luego hizo señas al Mulato para que desatara la cuerda con la cual la había amarrado por los tobillos a un árbol. La condujeron nuevamente donde el Coronel y al verlo ella volvió a sentir la misma palpitante ansiedad del primer encuentro. Le pasó el papel y aguardó, mientras él lo miraba sujetándolo con la punta de los dedos. –¿Qué carajo dice aquí? –preguntó por último. –¿No sabes leer? –Lo que yo sé hacer es la guerra –replicó él. Ella leyó en alta voz el discurso. Lo leyó tres veces, para que su cliente pudiera grabárselo en la memoria. Cuando terminó vio la emoción en los rostros de los hombres de la tropa que se juntaron para escucharla y notó que los ojos amarillos del Coronel brillaban de entusiasmo, seguro de que con esas palabras el sillón presidencial sería suyo. –Si después de oírlo tres veces los muchachos siguen @on la boca abierta, es que esta vaina sirve, Coronel –aprobo el Mulato. –¿Cuánto te debo por tu trabajo, mujer? –preguntó el jefe. –Un peso, Coronel. –No es caro –dijo él abriendo la bolsa que llevaba colgada del cinturón con los restos del último botín. –Además tienes derecho a una ñapa. Te corresponden dos palabras secretas –dijo Belisa Crepusculario. –¿Cómo es eso? Ella procedió a explicarle que por cada cincuenta centavos que pagaba un cliente, le obsequiaba una palabra de uso exclusivo. El jefe se encogió de hombros, pues no tenía ni el menor interés en la oferta, pero no quiso ser descortés con quien lo había servido tan bien. Ella se aproximó sin prisa al taburete de suela donde él estaba sentado y se inclinó 6 Librodot
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14.5.07
La atmósfera terrestre

La atmósfera es la cubierta gaseosa que rodea el cuerpo sólido del planeta. Aunque tiene un grosor de más de 1.100 km, aproximadamente la mitad de su masa se concentra en los 5,6 km más bajos.
La Tierra es un planeta dotado de una rica atmósfera, a la que debemos el nacimiento y desarrollo de la vida. Interaccionando con la radiación solar, es la base también de todos los procesos meteorológicos que caracterizan nuestro planeta. Vista desde el espacio, la Tierra se presenta como un planeta de un intenso color azul, precisamente en virtud de su capa atmosférica y al hecho de que los dos tercios de su superficie están recubiertos por agua.
A menudo, vastas áreas de su superficie están recubiertas de imponentes sistemas nubosos que se forman por la evaporación de las aguas, gracias a los cuales no se acaba el sistema de circulación atmosférico que caracteriza las diferentes estaciones del año.
Luna, Sol
LUNA
Astro satélite de la Tierra. La palabra luna se utiliza también como sinónimo de satélite y bajo este concepto se alude, por ejemplo, a los propios de otros planetas. La distancia media de la Tierra a la Luna es de 380000 Km. y varía entre 356000 Km. y 407000 Km., puesto que la luna no describe una circunferencia en torno a la Tierra, sino una elipse. Esta es la razón por la cual el tamaño aparente de la Luna en el espacio varía alrededor de un 10%. El periodo de revolución lunar es de 27 días 7 h. 43 min. 11,47 s. (mes sidéreo). De aquí que su movimiento diario medio hacia el E entre las estrellas sea de 13º,176358. Como el movimiento diario medio del Sol hacia el E es, por termino medio, de 0º985609, el de la Luna le supera en 12º1907749 por día. Esta diferencia implica un periodo de 29 días 12 h. 44 min. y 2,78 s. (mes sinódico), intervalo medio entre dos lunas nuevas o llenas sucesivas, en que el satélite pasa por un ciclo completo de fases.
SOL
Hace 4.5 billones de años se formaron el Sol y los planetas de una nube de gas interestelar. Esta nube de gas gradualmente se condensó para formar una "protoestrella," una esfera de gas que resulta más y más caliente a causa de la gravedad que la condensa, hasta que alcanza 18 millones de grados Fahrenheit (10 millones de grados centígrados). Este calor intenso produce reacciones nucleares y causa que el Sol brille. Hay bastante hidrógeno en el núcleo del Sol para darle brillo por unos 5 billones de años adicionales.
El Sol es una esfera gigante de gas, consistiendo principalmente de hidrógeno y helio, los dos elementos químicos más sencillos y más livianos. Estos gases son tan calientes que hacen que el Sol brille. Este brillo no es como un fuego que arde, sino que es una reacción de estos gases al calor y a la presión del Sol que hacen que los átomos se "fusionen." Esta fusión produce energía nuclear.
El Sol consta de una serie de capas. Se denominan como sigue desde el exterior hacia el interior:
La Corona:
La atmósfera externa del Sol. El gas es muy caliente y se dispersa en una capa muy fina, por lo cual, únicamente vemos la Corona durante un eclipse de Sol total, cuando la Luna oculta el perímetro del Sol completamente.
La Cromosfera:
Esta capa bordea la superficie del Sol. Frecuentemente inmensas llamaradas de gases candentes se lanzan a través de la cromosfera, extendiéndose más de 10 millones de millas más allá de la superficie del Sol. Estas llamaradas dispersan partículas eléctricas que pueden afectar las señales transmitidas por la radio y la televisión y pueden producir manifestaciones coloridas que se conocen como la aurora boreal o la aurora austral.
La Fotosfera:
La superficie visible del Sol. Aunque todavía hace mucho calor (cerca de 10,000 grados Fahrenheit) en la fotosfera, no es tan ardiente en comparación a las capas interiores del Sol. De vez en cuando, manchas obscuras y frías con campos magnéticos intensos llamadas manchas solares, aparecen sobre la fotosfera. La gran parte de estas tempestades magnéticas gigantes son mayor en tamaño que nuestra Tierra. El número de manchas solares aumenta y disminuye cada 11 años, aunque los astrónomos no están seguros de por qué esto sucede.
La Zona Convectiva:
El proceso de convección -- el mismo proceso que causa que hierva una olla de caldo -- transporta energía de la zona radiactiva del Sol hacia la fotosfera. Imágenes detalladas de la fotosfera muestran burbujas grandes de gas caliente elevándose desde lo más profundo del Sol.
La Zona Radiactiva:
El transporte de energía del núcleo "radía" hacia el exterior y se realiza a través de esta capa de gases de hidrógeno y de helio hacia la zona convectiva.
El núcleo:
El hidrógeno dentro del núcleo está tan compactamente compreso que los átomos individuales chocan entre sí, formando átomos de helio más pesados y liberando grandes cantidades de energía en el proceso. Sin embargo, esta energía toma miles de años en llegar de la fotosfera hacia el espacio.
Astro satélite de la Tierra. La palabra luna se utiliza también como sinónimo de satélite y bajo este concepto se alude, por ejemplo, a los propios de otros planetas. La distancia media de la Tierra a la Luna es de 380000 Km. y varía entre 356000 Km. y 407000 Km., puesto que la luna no describe una circunferencia en torno a la Tierra, sino una elipse. Esta es la razón por la cual el tamaño aparente de la Luna en el espacio varía alrededor de un 10%. El periodo de revolución lunar es de 27 días 7 h. 43 min. 11,47 s. (mes sidéreo). De aquí que su movimiento diario medio hacia el E entre las estrellas sea de 13º,176358. Como el movimiento diario medio del Sol hacia el E es, por termino medio, de 0º985609, el de la Luna le supera en 12º1907749 por día. Esta diferencia implica un periodo de 29 días 12 h. 44 min. y 2,78 s. (mes sinódico), intervalo medio entre dos lunas nuevas o llenas sucesivas, en que el satélite pasa por un ciclo completo de fases.
SOL
Hace 4.5 billones de años se formaron el Sol y los planetas de una nube de gas interestelar. Esta nube de gas gradualmente se condensó para formar una "protoestrella," una esfera de gas que resulta más y más caliente a causa de la gravedad que la condensa, hasta que alcanza 18 millones de grados Fahrenheit (10 millones de grados centígrados). Este calor intenso produce reacciones nucleares y causa que el Sol brille. Hay bastante hidrógeno en el núcleo del Sol para darle brillo por unos 5 billones de años adicionales.
El Sol es una esfera gigante de gas, consistiendo principalmente de hidrógeno y helio, los dos elementos químicos más sencillos y más livianos. Estos gases son tan calientes que hacen que el Sol brille. Este brillo no es como un fuego que arde, sino que es una reacción de estos gases al calor y a la presión del Sol que hacen que los átomos se "fusionen." Esta fusión produce energía nuclear.
El Sol consta de una serie de capas. Se denominan como sigue desde el exterior hacia el interior:
La Corona:
La atmósfera externa del Sol. El gas es muy caliente y se dispersa en una capa muy fina, por lo cual, únicamente vemos la Corona durante un eclipse de Sol total, cuando la Luna oculta el perímetro del Sol completamente.
La Cromosfera:
Esta capa bordea la superficie del Sol. Frecuentemente inmensas llamaradas de gases candentes se lanzan a través de la cromosfera, extendiéndose más de 10 millones de millas más allá de la superficie del Sol. Estas llamaradas dispersan partículas eléctricas que pueden afectar las señales transmitidas por la radio y la televisión y pueden producir manifestaciones coloridas que se conocen como la aurora boreal o la aurora austral.
La Fotosfera:
La superficie visible del Sol. Aunque todavía hace mucho calor (cerca de 10,000 grados Fahrenheit) en la fotosfera, no es tan ardiente en comparación a las capas interiores del Sol. De vez en cuando, manchas obscuras y frías con campos magnéticos intensos llamadas manchas solares, aparecen sobre la fotosfera. La gran parte de estas tempestades magnéticas gigantes son mayor en tamaño que nuestra Tierra. El número de manchas solares aumenta y disminuye cada 11 años, aunque los astrónomos no están seguros de por qué esto sucede.
La Zona Convectiva:
El proceso de convección -- el mismo proceso que causa que hierva una olla de caldo -- transporta energía de la zona radiactiva del Sol hacia la fotosfera. Imágenes detalladas de la fotosfera muestran burbujas grandes de gas caliente elevándose desde lo más profundo del Sol.
La Zona Radiactiva:
El transporte de energía del núcleo "radía" hacia el exterior y se realiza a través de esta capa de gases de hidrógeno y de helio hacia la zona convectiva.
El núcleo:
El hidrógeno dentro del núcleo está tan compactamente compreso que los átomos individuales chocan entre sí, formando átomos de helio más pesados y liberando grandes cantidades de energía en el proceso. Sin embargo, esta energía toma miles de años en llegar de la fotosfera hacia el espacio.
Datos generales del Sol
Distancia media de la Tierra 149.6 millones de kilómetros
Diámetro 1.4 millones de kilómetros
Masa 330,000 veces la masa de la Tierra
Valor de la gravedad 28 veces el equivalente a la terrestre.
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Curiosidades sol y la luna
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